viernes, 2 de marzo de 2012
UN FIN COMUN: Porque los mexicanos no salimos de la crisis (11)
EL BUEN JUEZ POR SU CASA EMPIEZA
Esta dentro del poder del “ser humano” ser positivo. Así es, depende solamente de ti el escoger pensar cosas positivas y sentirte mejor o pensar cosas negativas y sentirte de la patada. Es posible aprender como desafiar/cuestionar esos pensamientos y cambiar la forma en que te sientes. El primer paso es siempre estar al pendiente, es convertirte en el responsable del control de calidad de tus pensamientos. Antes de seguir hay que explicar un detallito importante del cerebro del “ser humano”, es rarísimo que alguna persona piense sobre lo que va a pensar (“Hoy quiero pensar que el día esta bonito”), la mayoría de los pensamientos ocurren de forma automática, aparecen solitos y ya, por lo general pasan desapercibidos. Eso es de lo más natural y normal, el problema surge cuando esos pensamientos son de un origen negativo (nos causan malestar) y no se les cuestiona o desafía. El simple hecho de no cuestionar o desafiar un pensamiento le da la orden al cerebro de aceptar ese pensamiento como verdad absoluta, irrefutable e innegable. Y es que si el cerebro no encuentra alguna otra información que contradiga o desdiga la idea/pensamiento que le acaba de llegar, pues qué sentido tendría oponerse a él. El hecho de que los pensamientos aparezcan de la nada no necesariamente significa que sean verdaderos. Se pueden sacar conclusiones muy lógicas de premisas erróneas. No tienes por qué creer cada pensamiento que corre por tu cabeza (y menos si te hacen sentir mal). Es importante analizar esos pensamientos y ver si te están ayudando o te están lastimando. El cerebro no razona, el que razona eres tú; el cerebro es como una máquina que está a tu servicio, si no la manejas adecuadamente, no le das mantenimiento y no la actualizas vas a tener muchos problemas.
EL VALIENTE VIVE HASTA QUE EL COBARDE QUIERE
Una vez que aprendes a identificar tus pensamientos negativos el segundo paso es hacerlos conscientes y enfrentarlos para desafiar/cuestionar esos pensamientos. Ya quedamos que cuando piensas en cosas negativas sin desafiarlas tu mente las cree y tu cuerpo reacciona a ello. Cuando corriges esos pensamientos negativos, les quitas el poder que tienen sobre ti. Trata de ver estos pensamientos negativos como si fueran cucarachas, si ves una chiquita por allí en el baño pues no más la aplastas y se acabó el problema, pero si después comienza a salir una tras otras, las comienzas a ver en la cocina, sobre la mesa, sobre la comida, te cae una del techo mientras estas dormido o se te empiezan a meter por dentro de las orejas, pues muchos optarían por fumigar o irse. Ya de plano si no se puede pues aprendes a vivir entre las cucarachas. Lo mismo pasa con los conceptos negativos de nosotros mismos, tus pensamientos pueden ser tus más fuertes aliados o tus peores enemigos. Como los pensamientos negativos pasan de forma desapercibida al principio, no estás realmente escogiendo como responder a la situación, sino que está siendo elegida por tus malos hábitos. Trasladando este dilema del “ser humano” al “ser mexicano”: Nos dicen que dándole cadena perpetua a los secuestradores van a disminuir los secuestros. ¿Por qué? ¿No habrá otras soluciones? ¿Qué resultados ha tenido esa medida en otros países?
De allí la importancia de los medios de comunicación y del peligro de la censura, si no hay otro punto de vista sobre la situación o una forma alterna de ver algún problema nos quedamos con la “versión oficial”, que vamos a aceptar ya no por razones de conformidad si no porque esa es la forma en que trabaja la mente de los “seres humanos”. Este tipo de pensamientos tienen una lógica ilógica, cuando los analizas desde una perspectiva realista, imparcial y racional, puedes ver por ti mismo lo tontos que son y como no vale la pena seguirse matando por ellos. Tomas el control sobre tu vida. Si no hacemos un esfuerzo consciente en analizar/desafiar/cuestionar lo que escuchamos, vemos o leemos. ¿Cómo corregimos esta forma de pensar? La forma de destruir esos pensamientos negativos es transformándolos en algo positivo. Demasiado bueno para ser verdad, ¿no? Vamos a ver que no es tan sencillo como parece.
Pongamos un ejemplo: Llega la esposa muy contenta a platicarle a su marido que el hijo de ambos ya sabe andar en bicicleta, pero en cuanto empieza con su relato el pobre hombre se queda dormido en el sillón y en eso cruza este pensamiento por la cabeza de la esposa: “Mi marido nunca me escucha”. ¿En qué ayuda pensar así?, ¿Se va a sentir mejor o peor? Una alternativa a esta forma de pensar pudiera ser: “Mi marido ahorita no me está escuchando, probablemente no durmió bien anoche o está muy cansado, porque en otras ocasiones si me hace caso.” O quizás: “Esto se está volviendo algo muy común, en cuanto se levante voy a hablar muy seriamente con él.” Incluso frente la adversidad si no se puede ser positivo al menos ser asertivo. Lo ideal es que este proceso sea mental, pero en un principio es válido plasmar esos pensamientos en papel para acostumbrarnos a detectar y confrontar esa forma de pensar. ¿Aun crees que es pan comido y que no soluciona nada? Continúa leyendo.
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